La mayor epidemia del siglo XXI es la obesidad. Trabajar sobre los hábitos alimenticios es, tal vez, el desafío más difícil que enfrenta la salud pública. Y acá la economía entra una vez más en acción
A través de la economía del comportamiento (ver «La economía de la salud en crecimiento y evolución«) se investigan las decisiones individuales y los sesgos que se generan en nuestro cerebro. A partir de estos conocimientos se generan diversas políticas de salud pública que buscan modificar nuestro comportamiento. Particularmente respecto a los hábitos alimenticios, el etiquetado frontal es una política que demuestra efectividad.

Les dejo una artículo sobre el etiquetado frontal, su próxima implementación en Uruguay y la experiencia en Chile. Está escrito por las Lic. Patricia Triunfo y Lic. Ana Balsa, dos excelentes economistas, por lo que recomiendo ampliamente su lectura.
Además les paso unos links de vídeos pidiendo el etiquetado.

La alimentación es un Item constante en lo que se refiere al gasto de cualquier familia. A pesar del Ritmo acelerado en el que vivimos a causa de la falta de tiempo donde muchas veces nos vemos obligados a salir del paso comiendo en un local de comida rápida pienso que las políticas de salud hicieron un muy buen trabajo; han logrado concientizar a la población acerca de que una buena alimentación no es sólo una cuestión de sobrevivencia sino que tiene que ver con la salud y Por ende con la productividad de las labores de la vida diaria. Vemos por ejemplo en el famoso Y actualmente tan en boga satial Food, el mismo contrarresta los efectos de los carbohidratos que consumimos evitando el sobrepeso Qué es uno de las diez principales causas de muerte a nivel mundial. De allí la importancia de seguir concientizando acerca de que el gasto que se realiza en productos alimenticios este focalizado en el consumo de alimentos sanos y de esa manera evitar que esos ingresos fueran destinados a cubrir gastos de futuras enfermedades.
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