
El 3 de marzo la OPS/OMS instauró como el «Día Mundial de los Defectos congénitos». Carissa F. Etienne, Directora de la OPS/OMS. indicó «Los defectos de nacimiento tienen un enorme impacto humano, social y económico» y agregó «Ser capaz de detectarlos con precisión facilitará la realización de estudios epidemiológicos para identificar mejor las causas y patrones de población. Dichos estudios podrían proporcionar la base de pruebas para la toma de decisiones informadas en salud pública, la formulación de políticas apropiadas, el diseño de estrategias de prevención y la planificación de los servicios de salud«.¹
La misma organización indica que:
- Las anomalías congénitas son la segunda causa de muerte en recién nacidos y niños menores de 5 años en las Américas.
- Se estima que uno de cada 33 bebés nace con un defecto congénito en el mundo.
- Si bien no todos estos defectos de nacimiento son fatales, muchos niños que sobreviven tienen mayor riesgo de discapacidad a largo plazo y requieren de los servicios de salud, y de otros servicios de apoyo, para mejorar su calidad de vida.
La prevención
La condición genética no es modificable, pero sí es posible modificar los factores ambientales y sociales para disminuir la probabilidad que aparezca la anomalía congénita. Muchas anomalías congénitas se pueden evitar implica utilizando oportunamente herramientas de prevención: antes de
la concepción y/o durante el control prenatal. Para más información recomiendo leer «Anomalías congénitas. Enfoque para la atención primaria«
El impacto social y económico
Las anomalías congénitas traen aparejadas una serie de impactos sobre las familias. Cuando se da la pérdida de un hijo el impacto es devastador. La contención será necesaria desde el momento de la detección y por un largo período. El sistema de salud deberá estar presente en forma continua. También el acompañamiento a las familias deberá estar presente cuando la anomalía congénita conlleve a alguna discapacidad. En este caso, al acompañamiento terapéutico individual y familiar, es probable que, deba acompañarse económicamente a la familia para poder afrontar la situación.
No he encontrado estudios sobre el impacto económico de las anomalías congénitas, sin embargo, y reforzando la idea de prevención, hay un estudio económico que quiero destacar para su lectura «hallazgo clave: ahorro de costos logrados con la prevención de casos de espina bífida por programas de enriquecimientos de alimentos con ácido fólico en los Estados Unidos» presentado por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.

