Maternidad postergada: lo que la biología no negocia y la economía no calcula

Hay decisiones que parecen individuales pero que tienen consecuencias colectivas. La postergación de la maternidad es una de ellas. En Argentina, donde los nacimientos cayeron casi un 47% en una década — de 777.000 en 2014 a 413.000 en 2024 según el Ministerio de Salud1 — esa decisión ya dejó de ser una tendencia emergente para convertirse en un dato estructural con implicancias sanitarias, demográficas y económicas que el sistema todavía no terminó de procesar.

Una decisión racional en un contexto irracional

Los datos son elocuentes2. El 92% de las mujeres que postergan la maternidad menciona la falta de estabilidad financiera como el principal obstáculo. «En síntesis, la postergación responde más a condiciones concretas —ingresos, previsibilidad y posibilidad de sostener un proyecto de vida— que a una pérdida de interés por la maternidad.»

La edad promedio para tener el primer hijo se ubica hoy entre los 30 y los 34 años, con un promedio de hijos por mujer de 1,4 a nivel nacional y un mínimo alarmante de 0,9 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No es renuncia: es postergación. Y la postergación tiene un costo biológico que la economía rara vez cuantifica.

La reserva ovárica no espera. Cuando la maternidad se proyecta entre los 35 y 45 años, la capacidad reproductiva ya ha disminuido de manera significativa: no solo se reduce la cantidad de ovocitos, sino también su calidad, lo que dificulta la concepción espontánea y aumenta la probabilidad de requerir técnicas de reproducción asistida, generalmente más complejas y costosas.

Los riesgos clínicos del embarazo después de los 40 están bien documentados. Según datos del ACOG (American College of Obstetricians and Gynecologists) sistematizados por Ginecoide Académico3, comparados con embarazos antes de los 40 años, después de esa edad la preeclampsia ocurre entre el 8 y el 15% de los casos (versus 2-5% antes), la diabetes gestacional entre el 6 y el 10% (versus 2-4%), la probabilidad de cesárea sube al 40-60% (versus 25-30%), el aborto espontáneo al 25-40% (versus 10-15%), y el riesgo de síndrome de Down se multiplica entre 5 y 7 veces. Cada uno de esos riesgos tiene un correlato económico directo.

La cuantificación que el sistema no hace: tres escenarios

Desde la economía de la salud, el embarazo después de los 40 no es un evento uniforme4. Admite al menos tres escenarios con perfiles de costo radicalmente distintos.

Escenario 1: embarazo espontáneo sin complicaciones. Una mujer de 40 años que concibe naturalmente y lleva el embarazo sin complicaciones enfrenta costos similares a los de cualquier embarazo de mediana complejidad, pero con mayor frecuencia de controles. Los controles obstétricos y ecografías especiales como la morfológica o la 4D pueden costar entre $25.000 y $60.000 cada una si se realizan de manera privada, y el parto en sanatorio privado sin cobertura puede superar $1.500.000 incluyendo honorarios, internación y quirófano en caso de cesárea. Dado que la probabilidad de cesárea en mayores de 40 es del 40-60%, ese escenario es el más probable para este grupo etario.

Escenario 2: embarazo con complicaciones moderadas. Una preeclampsia moderada implica internación anticipada, monitoreo intensivo, parto inducido o cesárea de urgencia y eventual internación del recién nacido en neonatología. Un estudio reciente del Hospital Penna de Bahía Blanca5, con datos actualizados a junio de 2025, estimó que el costo promedio por día de internación neonatal asciende a $561.248 y que el costo promedio por egreso de un recién nacido de bajo peso — complicación más frecuente en embarazos tardíos — supera los $26.000.000. Aun con cobertura de obra social o prepaga, los coseguros, diferencias de honorarios y gastos no cubiertos por el PMO representan un gasto de bolsillo significativo.

Escenario 3: reproducción asistida. Para las mujeres que postergan la maternidad más allá de los 38-40 años y no logran concepción espontánea, la Fertilización In Vitro (FIV) es frecuentemente el camino. Desde 2013, la Ley 26.862 garantiza cobertura de reproducción médicamente asistida en obras sociales y prepagas, pero con límites relevantes: los protocolos de medicación, los estudios genéticos preimplantatorios — cada vez más indicados en mayores de 38 años — y los ciclos adicionales suelen quedar total o parcialmente fuera del PMO. El precio de referencia de un ciclo de FIV en Argentina en 2025-2026 oscila entre USD 4.200 y USD 5.500 por ciclo en clínicas especializadas, sin incluir medicación. Con una tasa de éxito que cae drásticamente con la edad — a los 40 años solo alrededor del 34% de las mujeres logra embarazo al primer intento — muchas familias afrontan dos o tres ciclos, multiplicando el costo total.

¿Cuántos embarazos en Argentina son de mujeres mayores de 40? Las estadísticas vitales de la DEIS no publican el porcentaje de nacimientos en mayores de 40 años como dato desagregado en sus resúmenes públicos. Lo que sí permiten afirmar con fuente oficial es que entre 1994 y 2023, según datos históricos del Ministerio de Salud, creció notoriamente la maternidad en mujeres de 35 a 39 años y también entre las de 40 a 44 años. Y que en 2024 el 71% de los nacimientos ocurrió entre madres de 20 a 34 años, lo que implica que el 29% restante se distribuye entre menores de 20 y mayores de 35 — un segmento que viene creciendo sostenidamente y que concentra la mayor parte del riesgo clínico y económico.

El cierre que el sistema no quiere hacer

Este artículo no es un argumento sobre cuándo debe ser madre una mujer. Es un argumento sobre lo que el sistema de salud argentino debería calcular y no calcula: el costo diferencial de la maternidad tardía, su tendencia creciente, y la ausencia de políticas que acompañen una decisión que en el 92% de los casos responde a condiciones económicas adversas, no a preferencias.

Según proyecciones del INDEC, hacia 2040 la población en situación laboral pasiva superará a la activa. La natalidad no es solo un dato demográfico: es una variable económica con efectos directos sobre la sustentabilidad del sistema previsional, el mercado de trabajo y el gasto en salud. Ignorar su relación con las condiciones materiales de vida es, en el mejor de los casos, una omisión. En el peor, una política pública que delega en las mujeres el costo de un problema que es de todos.

En definitiva, si la biología tiene un límite que no negocia y la economía tiene un costo que no perdona, ¿en qué momento le corresponde a la política pública ocupar el espacio que ninguna de las dos puede resolver sola?

  1. Ministerio de Salud de la Nación. Estadísticas Vitales 2024. DEIS. ↩︎
  2. La Nación. No es renuncia, es postergación: los datos de una encuesta en Argentina. Febrero 2026. ↩︎
  3. Ginecoide Académico. Embarazo después de los 40 años: ¿qué riesgos aumentan y qué significa? Basado en ACOG Practice Bulletin N°226 y ACOG Advanced Maternal Age, 2023. ↩︎
  4. PMC / Hospital privado universitario. Advanced maternal age as a risk factor for adverse maternal and perinatal outcomes. 2024. ↩︎
  5. De Leo, Gastón Jesús, Clark, María Marcela (2025) «Costo de atención de recién nacidos con peso hasta 1500 gramos en el hospital penna bahía blanca» XLVIII Congreso Argentino de Profesores Universitarios de Costos. Mar del Plata ↩︎

Publicado por Ariel Mario Goldman

Director General de Administración. Hospital Zubizarreta. CABA Profesor universitario (UBA/ISALUD/FAVALORO/UADE)

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