Con la aparición del coronavirus, se observa un aumento de patologías en lo que respecta a salud mental, especialmente dada la sobreexposición constante a noticias sobre el tema, desde los medios masivos hasta en la intimidad de nuestro teléfono y grupos de familias o amigos. Por dicho motivo comparto el documento de la OMS sobre el Covid-19 y salud mental (solo disponible en inglés). También les acerco las Recomendaciones dirigidas a la población para un afrontamiento eficaz ante el malestar psicológico generado por el brote de coronavirus del Colegio Oficial de Psicología de Madrid.
Adicionalmente y no menos importante, les comparto las recomendaciones OMS sobre el coronavirus y la discriminación (lamentablemente también en inglés)
Para terminar, vale aclarar que las ansiedades, la depresión, el estrés y otros tantos factores, hoy ponen a la salud mental como el responsable de un tercio del gasto en discapacidad en los países de la OCDE. Por otro lado, el nivel de atención y de inversión en estas enfermedades es generalmente muy bajo. Se viene otro golpe más a la economía, y esta vez generado por el aumento de gasto dado el impacto en la salud mental del coronavirus…y van….(si no leíste leer Economía de la salud en tiempos de Coronavirus)
El cáncer de cuello uterino es un problema de salud pública grave, siendo una las principales causas de muertes de mujeres jóvenes. Hace unos años que se incorporó la vacunación en niñas/os como parte de la estrategia de prevención.
Como siempre les pido que lean y comenten. Y si tienen material para compartir siempre es bienvenido. Y no dejen de vacunarse y llevar a vacunar sus hijos/as
En el Día Internacional de la Mujer quiero recomendar lecturas de Economía de la Salud escrito por mujeres latinoamericanas. Seré injusto ya que he elegido solamente unas pocas de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, sin embargo, mi reconocimiento a través de ellas es para todas.
Sonia Tarragona, licenciada en economía. Actualmente es Subsecretaría de Medicamentos e Información Estratégica. Docente e investigadora. Ocupó diversos cargo públicos y fue presidenta de la Asociación de Economía de la Salud en Argentina. Es una gran luchadora. Les dejo el trabajo que luego expuso ante el Senado de la Nación Argentina. Costos monetarios totales y costos para el sistema de salud de la Argentina en 2018. Lo escribió junto a Malena Monteverde
Patricia Triunfo. Economista, Magister en Economía Internacional y Ph.D. Empirical Economics, Universidad de Granada, España. Docente e investigadora de la Universidad de la República de Uruguay. Actual Presidente de la Asociacion de Economía de la Salud en Uruguay. En la entrada ¿Cómo puede la economía ayudar a modificar los hábitos alimenticios? encontraran un texto de ella junto a Ana Balsa y Cecilia Noboa. Por otro lado le dejo un texto exclusivo que preparó para el blog sobre las mujeres en la economía. Mil gracias.
Desde Chile, las mujeres son dos, y me las sugirió otra mujer excepcional Blanca Velasco, actual presidenta de la Asociación de Economía de la Salud en Chile.
Angélica Monreal es médica psiquiatra y psicoterapeuta. Diplomada en salud mental y derechos humanos, Indian Law Society/OMS, Pune India. Autora del libro: Psiquiatras Chilenas. Pioneras de la locura
Susana Cubillos es médica psiquiatra y psicoterapeuta. Magíster en estudios de género y cultura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Autora del libro: Psiquiatras Chilenas. Pioneras de la locura
Les dejo el texto «Trabajo y Genero. La doble jornada». No dejen de leerlo, ya que tiene unos conceptos brillantes sobre el rol de la mujer
Por último, Erika Aragão, doctora en salud pública. Profesora del Instituto de Saúde Coletiva (ISC/UFBA) y presidenta de la Asociación de Economía de la Salud en Brasil (Abres). Estuvo en Argentina en el 2019 participando de las Jornadas de AES. Les dejo el link de uno de sus trabajos Paradigmas e trajetórias tecnológicas em saúde: desafios da inovação no cuidado da diabetes escrito junto a Jane Mary de Medeiros Guimarães, Fábio Sanches dos Santos Galdino, Bethania de Araújo Almeida y Sebastião Antonio Loureiro de Souza Silva
Quiero agradecerles a ellas y a todas las mujeres por los maravillosos aportes que hacen. FELIZ DÍA DE LA MUJER.
La profesión médica es una de las más complicadas, ya sea por la responsabilidad sobre la vida de terceros o las exigencias de la sociedad. Primero deben saber mucho de medicina, luego de comunicación, derecho, sistemas y por si fuera poco de economía y gestión. Ni que hablar que deben ser empáticos, simpáticos y amables. Casi que deben ser perfectos
La carrera de medicina, al igual que la mayoría de la carreras universitarias, tienen un contenido teórico con claros objetivos cognoscitivos. En forma complementaria se acompañan por objetivos de habilidades y competencias. (Educación por Competencias: Implicancias para el pregrado de medicina) en los últimos tramos de la carrera.
¿Y la economía y gestión? ¿se debe enseñar en grado o posgrado? La mayoría de las personas que hemos intercambiado ideas respondieron que debe enseñarse en grado. Hay que tener en cuenta que la carrera es muy larga y estresante como para agregar más contenidos. (Recomiendo leer Manifestaciones del Síndrome de Burnout en estudiantes de medicinay Síntomas psicopatológicos, estrés y burnout en estudiantes de medicina). Por lo tanto, el desafío pasa por redefinir el perfil del egresado e incorporar transversalmente el contenido de Economía y Gestión. Dejo una última pregunta abierta ¿qué debe haber un médico de economía y gestión?. Los leo (y prometo otra entrada con esta pregunta)
A pocas horas de confirmarse el primer caso en Argentina, quiero reflexionar acerca del Coronavirus, por supuesto, con la habitual mirada desde la economía de la salud
En nuestra coyuntura de crecimiento negativo, sumado a una crisis internacional en puerta, la llegada del Coronavirus es una amenaza real a la economía Argentina. La industria del turismo será la primera afectada. Igualmente resultaran impactadas las exportaciones de soja, carne y los commodities, ya con una clara tendencia hacia la baja del precio, como así también las importaciones. Segun Ámbito Financiero, fuentes cercanas al presidente han declarado «si bien aún es prematuro evaluar qué impacto tendrá (el coronavirus) en nuestra economía, sin duda, si el mundo entra en una recesión, no ayudará».¹ Encontraran más información en Coronavirus y su impacto en la economía argentina nota publicada por La Voz.
El segundo problema es el costo extraordinario de una nueva pandemia. Los costos directos asociados a la atención de pacientes, incluyendo los falsos positivos; el costo de la esperanzadora futura vacuna; y otros costos directos en medidas de prevención (útiles o no). A estos se les debe sumar los costos indirectos como el lucro cesante o baja de productividad. Sobre medición de costos de epidemias recomiendo volver a El impacto económico de las pandemias/epidemias y otras yerbas. También allí encontrarán sobre las externalidades positivas y las lecciones a aprender.
Finalmente el último punto de mi reflexión apunta al futuro inmediato si el virus finalmente se expande. El problema que se genera de la instalación de un nuevo virus como una enfermedad más, aunque probablemente sea de baja letalidad (al menos lo que se cree y espera), demandará una cantidad de recursos incrementando la necesidad de gastos en salud. Acá el fundamento de la necesidad es claro aunque no así la fuente de donde provendrán. De donde saldrán los recursos en salud vuelvo a recomendar Espacio fiscal para la salud en Latinoamérica y el Caribe
Termino dejándote las recomendaciones de prevención
El 3 de marzo la OPS/OMS instauró como el «Día Mundial de los Defectos congénitos». Carissa F. Etienne, Directora de la OPS/OMS. indicó «Los defectos de nacimiento tienen un enorme impacto humano, social y económico» y agregó «Ser capaz de detectarlos con precisión facilitará la realización de estudios epidemiológicos para identificar mejor las causas y patrones de población. Dichos estudios podrían proporcionar la base de pruebas para la toma de decisiones informadas en salud pública, la formulación de políticas apropiadas, el diseño de estrategias de prevención y la planificación de los servicios de salud«.¹
La misma organización indica que:
Las anomalías congénitas son la segunda causa de muerte en recién nacidos y niños menores de 5 años en las Américas.
Se estima que uno de cada 33 bebés nace con un defecto congénito en el mundo.
Si bien no todos estos defectos de nacimiento son fatales, muchos niños que sobreviven tienen mayor riesgo de discapacidad a largo plazo y requieren de los servicios de salud, y de otros servicios de apoyo, para mejorar su calidad de vida.
La prevención
La condición genética no es modificable, pero sí es posible modificar los factores ambientales y sociales para disminuir la probabilidad que aparezca la anomalía congénita. Muchas anomalías congénitas se pueden evitar implica utilizando oportunamente herramientas de prevención: antes de la concepción y/o durante el control prenatal. Para más información recomiendo leer «Anomalías congénitas. Enfoque para la atención primaria«
El impacto social y económico
Las anomalías congénitas traen aparejadas una serie de impactos sobre las familias. Cuando se da la pérdida de un hijo el impacto es devastador. La contención será necesaria desde el momento de la detección y por un largo período. El sistema de salud deberá estar presente en forma continua. También el acompañamiento a las familias deberá estar presente cuando la anomalía congénita conlleve a alguna discapacidad. En este caso, al acompañamiento terapéutico individual y familiar, es probable que, deba acompañarse económicamente a la familia para poder afrontar la situación.
Toda pandemia/epidemia/brote y demás impactos sanitarios (los llamaré pandemia para simplificar) trae aparejado impactos sociales, sanitarios y, por supuesto, económico.
Es decir, más allá de la preparacion sanitaria para recibir y prevenir (además de reflexionar de porque aún no podemos prevenirlas con más eficacia), a primeras ya podemos aproximar el costo económico de estas pandemias y buscar una solución (si fuera necesaria, como por ejemplo como financiar al sistema)
Sin embargo, la economía va más allá de los números y contempla las externalidades. «Una externalidad es una situación en las que los costes o beneficios de producir o consumir un bien o servicio no se reflejan en su precio de mercado. Visto de otro modo, las externalidades son efectos secundarios (buenos o malos) que se producen cuando una persona o una empresa realiza una actividad y no asume todos los costes de la misma, o todos los beneficios que le podría reportar. De esta manera, podemos distinguir: externalidades negativas o positivas»¹. En este caso las externalidades negativas están dadas por el impacto social y sanitarios y son nefastas. Sin embargo, hoy quiero destacar algunas externalidades positivas
Otro aspecto positivo de las epidemias es la posibilidad de concientizar sobre aspectos claves como el lavado de manos, la limpieza o la misma vacunación. Con mecanismo cada vez más específicos de marketing, debemos aprovechar estos momentos. Y debemos evaluar como impactó cada mensaje lanzado porque debemos aprender para enfrentar otras epidemias más silenciosas aún (obesidad o depresión).
No cabe duda que la prevención lleva al menor impacto tanto económico como sanitario y social. Especialmente la vacunación, que ha demostrado ser la mejor tecnología sanitaria previniendo millones de muertes, cambiando prácticamente el rumbo de las sociedades.
Tal vez, el aspecto más importante a rescatar luego de una epidemia, es como replicar o mantener las externalidades positivas una vez vuelta la sociedad a la «normalidad». O sea, preguntarnos ¿qué podemos aprender de la epidemia?.
No propongo generar epidemias ni siquiera se me ocurre. Tampoco parar la actividad económica, pero estoy seguro que podemos reflexionar acerca de que podemos hacer las cosas un poco mejor y como toda crisis, siempre surgen oportunidades.
La mayor epidemia del siglo XXI es la obesidad. Trabajar sobre los hábitos alimenticios es, tal vez, el desafío más difícil que enfrenta la salud pública. Y acá la economía entra una vez más en acción
A través de la economía del comportamiento (ver «La economía de la salud en crecimiento y evolución«) se investigan las decisiones individuales y los sesgos que se generan en nuestro cerebro. A partir de estos conocimientos se generan diversas políticas de salud pública que buscan modificar nuestro comportamiento. Particularmente respecto a los hábitos alimenticios, el etiquetado frontal es una política que demuestra efectividad.
Les dejo una artículo sobre el etiquetado frontal, su próxima implementación en Uruguay y la experiencia en Chile. Está escrito por las Lic. Patricia Triunfo y Lic. Ana Balsa, dos excelentes economistas, por lo que recomiendo ampliamente su lectura.
La equidad en salud, entendida a priori, como igual respuesta ante igual necesidad, es uno de los valores que guían a los sistemas de salud. De esta manera, el camino está bien marcado, sistemas equitativos, donde hay que medir, además de indicadores como mortalidad o esperanza de vida, el cumplimiento de este objetivo.
El problema comienza cuando entendemos que la inequidad es por las desigualdades a causa de las barreras socio-económicas. Entonces la pregunta del título la quiero reformular. ¿Es justo castigar (por no poder cumplir con su objetivo) al sistema de salud por las inequidades que se generan en nuestras sociedades inequitativas? ¿Es posible alcanzar la equidad en salud? ¿Se puede hablar de sistemas inequitativo pero con tendencia a la equidad? (Considerando las desigualdades pero que no reflejan la brecha socioeconómica que existe)
A continuación les dejo un texto que me alcanzaron vía mail, con la publicación de la OMS
Los adolescentes constituyen un sexto de la población del mundo y 6% de la carga global de morbilidad. Invertir en la salud de los adolescentes promueve el desarrollo sostenible, constituye una inversión en la salud a lo largo de la vida, y contribuye a romper la transmisión intergeneracional de desigualdades de salud. Aun así, todos los días, millones de adolescentes, frecuentemente de las poblaciones más marginadas de la sociedad, luchan para poder acceder a servicios de salud y lograr resultados de salud positivos.
Una nueva publicación de la OMS, el Manual para la valoración de las barreras a los servicios de salud de adolescentes con un foco sobre adolescentes desfavorecidos (ASHBA por sus siglas en inglés), explica cómo gobiernos y socios generales pueden valorar la equidad en salud y las barreras a los servicios para poder identificar cuáles son los adolescentes que se quedan atrás, y por qué. Identificando no solo los obstáculos del sistema de salud que impiden la cobertura efectiva, sino también las normas culturales, sociales y de género que actúan como barreras, la herramienta permite la identificación de soluciones para desigualdades en salud que son frecuentemente ignoradas.
La economía clásica ha aportado conceptos fundamentales para entender el comportamiento de los actores y la utilización de recursos de los sistemas de salud. En particular, a partir de 1963 cuando Kenneth Arrow, considerado el padre de la economía de la salud, publicó su artículo “Uncertainty and the welfare economics of medical care”.
Al pasar el tiempo, la economistas de la salud han descripto los sistemas y mercados con sus imperfecciones, alejándola de los mercados perfectos, creando una rama particular de estudio dentro de la ciencia de la economía.
Sin embargo, el concepto de salud ha evolucionado. Aparecieron los determinantes y la necesidad de entender un sistema más allá de la curación y atención sanitaria. Por lo tanto se abrieron nuevos dilemas. ¿Cómo encajar la economía y el estilo de vida y hábitos personales ? ¿y el ambiente y la contaminación?
La respuesta aparece con nuevas ramas de estudio que se alejan de la economía tradicional.
La economía del comportamiento
La economía del comportamiento intenta conocer la forma de pensar de las personas más allá de tomarlos como seres racionales, comprendiendo que hay sesgos en la toma de decisión, creando modelos económicos que se asemejan más a la realidad. De esta manera, esta rama ha tomado fuerza como un instrumento para crear políticas públicas que se adapten al raciocinio humano.
Nacida en los 80, y aún menos desarrollada, se define como «una ciencia que estudia la viabilidad en términos de sostenibilidad del modelo económico, a través de los flujos de materiales, energía y residuos que se necesitan.» según el texto ¿Qué es la Economía Ecológica? de la autora Charo Morán. Para entender por donde va esta rama del conocimiento recomiendo leer las 10 grandes tendencia de la economía verde
Conclusión
La economía de la salud «tradicional» ha adaptado la teoría económica clásica creando una rama del conocimiento especifico. Sin embargo, a quedado tuerta ante los avances del concepto Salud. Hoy una nueva serie de conocimientos nos abren las puertas hacia una nueva caja de herramientas o modelos aplicables a los sistemas de salud. Será nuestro desafío incorporarlos y crear modelos más amplios que unifique nuestros conceptos con los nuevos. En definitiva, como toda ciencia, la Economía de la Salud está creciendo y evolucionando constantemente.