Infodemia y Sindemia, mucho más grave que la pandemia

El término infodemia refiere a la sobre abundancia de información sobre un tema concreto. Igual que la falta de información, la infodemia lleva a problemas en la toma de decisión. En el caso del coronavirus, esta agravó problemas de salud ya existentes o han expuesto a la población a situaciones riesgosas.

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer explica una situación en la que «dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades». El Covid-19 afecta más a aquellos que sufren la otra gran pandemia del siglo XXI, «las enfermedades no transmisibles». Consecuentemente, el problema más grave de la pandemia del coronavirus es la falta de información sobre el impacto global, es decir, la incertidumbre que nos crea el propio virus y, peor aún, las dudas que nos genera su comportamiento junto a otras enfermedades. Aún hoy nos desconcierta el impacto sobre la mortalidad y letalidad que esta teniendo, ya en esta segunda ola que sufren especialmente los países Europeos.

Les dejo algunos artículos para leer sobre la infodemia y la sindemia y como fue impactando en la población. Es muy interesante ver como la mala y/o sobre información a generado comportamientos erróneos y aún peor, puede generar una gran catástrofe si no informamos correctamente sobre las vacunas que, parecería ser, falta muy poco para su llegada. Incluí un último artículo, de Kristalina Georgieva Directora del Fondo Monetario Internacional, porque me pareció muy interesante mostrar el impacto que tiene la incertidumbre en la economía, un gran paralelismo a lo que ocurre con el comportamiento social con la falta y exceso de información.

Solo para reflexionar el papel de la incertidumbre en nuestras vidas. El virus nos sacó de la zona de confort a todos, al sistema de salud y al sistema económico. Nos generó dudas, no sabemos a quien seguir o que consejo es valido. El consejo de experto pierde valor, ya no existe «el que más sabe.»

Infodemia y sindemia son dos nuevas palabras que demuestran el comportamiento complejo de la salud y la sociedad. Son dos términos para lo que no hay vacuna y han llegado para quedarse. Me gustaría saber tu opinión. Te leo.

Pd: Si te interesa la Economía de la Salud no te podes perder las Jornadas para la semana que viene. Te dejo el link si queres inscribirte sin costo: https://forms.gle/BkHb4fr73tXtgbuc6

Covid-19 en el interior. No nos puede pasar, pero pasó

Latinoamérica sufre el mayor impacto de la pandemia en cuanto a cantidad de contagiados y muertos. Con cinco países en el top diez de contagiados, representa el 45,90% del total de contagiados y el 54,29% de los muertos en el mundo. A su vez, el covid-19 impacta fuertemente en la economía, esperando con una caída del PBI en 9% para la región global a fin de año, superando la media de otras regiones.

Puntualmente en Argentina, la estrategia principal fue el Aislamiento Social Obligatorio, que logró demorar el aumento masivo de contagio hasta principio de junio cuando aún no habían 100 contagios nuevos diarios. Estos dos meses de relativa tranquilidad nos otorgó una gran ventaja: Dos meses para prepararnos.

No fue fácil enfrentarse a un virus que no sabíamos muy bien como se transmite, cuanto dura y que tratamientos son efectivos. Aún hoy hay muchas cosas que no sabemos. Hubo que preparar desde protocolos de atención hasta camas de terapia intensiva. Esto implicó revisar la capacidad de oxigeno, aprovisionarse de medicamentos y biodescartables, comprar equipamiento y mobiliario adecuado, entre otras cosas. Pero fundamentalmente hubo que capacitar a todo el personal. El Covid-19 desnudo nuestras falencias y limitaciones. Justamente nuestro mayor limitante fue la cantidad y capacidad del personal.

Superados los que aparentemente fueron los picos de CABA y Provincia de Buenos Aires, donde los casos comenzaron a descender, los contagios masivos se trasladaron hacia las provincias del interior. Les dejo unas notas que muestran lo que se vive en el interior.

Tanto CABA como Provincia de Buenos Aires han extendido su sistema de salud para dar respuesta, sin saturarlo. Entendiendo que saturar el sistema es no poder conseguir una cama adecuada para el paciente que la necesita. Por supuesto, que la derivación de pacientes de una localidad a otra, e incluso de una jurisdicción a otra, sin generar una demora que impacte en su diagnóstico y/o evolución es una estrategia valida. Incluso es la idea base para que funcionen las redes de salud. El rol de la cuarentena temprana a sido fundamental para lograr este objetivo. Luego, fuera de este objetivo todo es discutible y contrafáctico. Si fue demasiado extensa, si la culpa es de los políticos, la politización o la gente, y otras discusiones similares, prefiero dejarlas para otras entradas (anteriores o posteriores). Hoy quiero centrarme en lo que NO NOS PUEDE PASAR, PERO NOS PASÓ

Que los contagios se iban a trasladar al interior nadie nunca lo dudo. Era solo cuestión de tiempo. Es imperdonable que ciertas provincias no se hayan preparado adecuadamente y sus sistemas estén hoy saturados. Se advirtió que esto podía suceder. Se sabe que los sistemas de muchas provincias estaban realmente desvastados. Hace mucho años que vivimos en un país altamente inequitativo. Esta era la oportunidad para trabajar y cambiar para que no nos pase lo que NO NOS PUEDE PASAR, PERO PASÓ.

No hay intensión política alguna en mis palabras (les acerque notas de provincias manejadas por los dos partidos mayoritarios y una gobernada por un partido provincial local). Como exprese unos párrafos arriba la cuarentena desnudo lo mejor y lo peor nuestro. Lamentablemente, o por desidia política, o por falta de visión, hoy el interior sufre lo que NO NOS PUEDE PASAR. TENER QUE ELEGIR A QUIEN DARLE O SACARLE EL RECURSO NECESARIO.

1.000.000 de contagios ¿Hay propuestas superadoras?

Argentina alcanzó oficialmente el millón de contagios. Según diversas especulaciones esto sería solamente una parte del total de contagiados, ya que la principal falla ha sido el bajo nivel de testeo. Aunque es incuestionable este punto (aunque el nivel de contagios actual es acordes a la mayoría de indicadores a nivel mundial), y abundan las críticas, aún no hay planes superadores en ninguno de los países que no hayan podido controlar el virus de entrada (como en caso de Nueva Zelanda o Uruguay). Europa, América y gran parte de Asia están sufriendo ante los brotes y el crecimiento de casos sin encontrar soluciones.

Tanto el oficialismo como la oposición coinciden que la cuarentena inicial (hasta junio) tenía como meta fortalecer el sistema de salud, impidiendo el colapso del mismo y evitando decenas de miles de muertes. Sin embargo, la extensión de la cuarentena en AMBA (recordemos que en junio, 18 provincias ya permitían salidas recreativas y visitas sociales, además de tener habilitados la mayoría del comercio y la producción) no pudo contener la cantidad de contagiados, llegando al pico de contagios entre julio y agosto. A partir de septiembre y hasta la actualidad la curva toma un descenso. Sin embargo, los testeos no se han aumentado ni se ha implementado nuevas estrategias más que el aislamiento con apertura progresiva (además de un cada vez menor cumplimiento)

19/10 Casos confirmados según fecha de testeo PCR en CABA
19/10 Casos confirmados según fecha de testeo PCR en Provincia de Buenos Aires

A partir de agosto, el contagio comenzó a aumentar en el interior. El desafío es demostrar que el país es realmente federal y que ninguna provincia ha quedado rezagada y está preparada para enfrentar el virus. Aunque hay ciudades que ya dan signos de tener su sistema de salud colapsado o a punto de ser desbordados, aún no hemos visto catástrofes humanitarias (y esperemos no verlas). Lo hecho durante la cuarentena y la coordinación entre la nación, provincias y municipios será fundamental para contener los brotes en el interior.

Dejo para leer y analizar algunas noticias con distintos puntos de vista y algunos datos interesantes.

A la gran crisis económica y social, como al problema del crecimiento de contagios en el interior, se suma que aún no hay una estrategia para mitigar al virus a la espera de las esperanzadoras vacunas. Deberemos estar dispuestos a ir hacia adelante y atrás como la mayor parte del mundo. Sin embargo, me quedan más dudas que certezas. Por ejemplo ¿Qué disparo los contagios en el AMBA si había cuarentena? ¿Qué hizo que bajen los casos si no cambió la estrategia? ¿Por qué no se disparó en el interior antes? ¿Qué hubiera pasado con más testeos pero con el mismo nivel de control sobre el cumplimiento de la cuarentena y el aislamiento?

Finalmente una tengo una pregunta más ¿Qué deberíamos hacer a partir de mañana?. Espero tu opinión.

Confinamientos ¿Son buenos o malos?

Hace pocos días el Dr. David Nabarro, encargado de la Organización Mundial de la Salud para el coronavirus en Europa, declaró “En la Organización Mundial de la Salud no abogamos por las cuarentenas como el principal medio de control de este virus” principalmente por los efectos sobre la población más pobre. Sin embargo, desde la misma organización aclararon que «no es una opción dejar al nuevo coronavirus circular libremente para que la población adquiera la inmunidad colectiva» resaltando que no es ética ni científicamente viable. Las declaraciones apuntan a los gobiernos que apliquen medidas de distancia social, uso de mascarillas y fortalecer los sistemas de salud, especialmente desarrollando un sistema robusto de prueba, rastreo y aislamiento pero también instan a tomar conciencia y responsabilidad individual.

Repasando las medidas de aislamiento en Argentina, encontramos que el 16 de marzo Tierra del Fuego fue la primera provincia en decretar la cuarentena, seguida luego, el 18, por otras siete provincias. En todo el territorio nacional, se decretó la cuarentena a partir del 20 de marzo, manteniéndola hasta el 12 de abril.​ A partir de ese día cada provincia, supervisadas por el gobierno nacional, quedaron facultadas para salir del aislamiento obligatorio. A lo largo de mayo La Pampa, Formosa, Mendoza, Salta y San Juan finalizaron la cuarentena para permitir reuniones familiares o sociales de hasta diez personas y hasta salidas recreativas en espacios públicos. El 4 de junio, 18 provincias pudieron finalizar la cuarentena sobre todo su territorio y entraron bajo un régimen de «distanciamiento» con protocolos sanitarios.​ Solamente mantenían obligado el aislamiento AMBA, San Fernando en Chaco, Rawson en Chubut y Área Metropolitana de Córdoba. Posteriormente nuevos brotes obligaron a varias ciudades a volver al aislamiento. ( https://es.wikipedia.org/wiki/Cuarentena_en_Argentina_de_2020)

Es interesante analizar el caso de la Ciudad de Buenos Aires. Hasta principios de septiembre, cuando el recorte de los gastos coparticipables de Nación a la Ciudad irrumpieron, siempre la coordinación de políticas se dio en un marco de negociaciones y apoyo cruzado. Aunque en principio, el Gobierno de la Ciudad se mostró reticente a las aperturas, habilitó a iniciar sus actividades comerciales a fines de mayo (Comercios minoristas como librerías, jugueterías, florerías, perfumerías, decoración, materiales eléctricos, electrodomésticos y el resto de comercios minoristas, excepto indumentaria y calzado). Estos, juntos a servicios profesionales y personales, debieron hasta junio o julio. Otros como los gimnasios, restaurants (interior) o shoppings aún están aguardando por la apertura, aunque ya se encuentran en negociaciones avanzadas. También entre junio y julio se habilitaron las actividades al aire libre y los parques.

Casos confirmados según fecha de test PCR + Fallecidos en CABA

El gráfico muestra claramente el efecto de la cuarentena estricta, evitando la circulación comunitaria. Mientras tanto, el sistema se fortaleció lo que le permitió responder a los picos de contagio ocurridos en la Ciudad, e incluso ayudar al conurbano bonaerense. En junio la Ciudad ya contaba el máximo de camas disponibles, siendo el límite el recurso humano. La apertura escalonada a servido para contener el nivel de contagios acorde a la capacidad del sistema de salud. Actualmente, sin cuarentena estricta, los niveles de contagios permanecen altos pero con un claro descenso.

A continuación les acerco el video de la OMS del 12 de octubre con aclaraciones acerca de las cuarentenas (donde claramente sugiere no volver a las cuarentenas estrictas si no son necesarias y no están justificadas), otros dos artículos acerca de la OMS y las declaraciones sobre los confinamientos (sugiero no se queden con los títulos porque engañan un poco). Finalmente les dejo dos artículos de diario ingles «The Guardian» con diferencia de pocos días, uno a favor y otro en contra de los confinamientos.

Desde el 56 y hasta el minuto 80 informan acerca de los confinamientos (en ingles)

La implementaciones de cuarentenas estrictas generan pobreza que deben revertirse con políticas económicas y no sanitarias. Argentina es un país con una pobreza estructural muy alta, con grandes problemas de equilibrio fiscal y sin acceso al financiamiento exterior, lo cual es casi imposible aplicar políticas económicas acordes a la peor crisis económica mundial y mantener las medidas sanitarias estrictas. Cabe destacar entre abril y julio, en Argentina dejó de aplicarse cuarentenas estrictas, sin embargo, el escalonamiento ha sido demasiado largo. Las consecuencias económicas, como también la politización de la pandemia, ha generado un clima política y socialmente hostil.

Como reflexión final, me gusta recordar que estamos viviendo un hecho mundialmente histórico. Estamos en el medio de un evento que cambiará el curso de la humanidad para las próximas décadas, y del cual, recién estamos aprendiendo a como enfrentarlo y convivir. Mucha gente cree que, en Argentina, se aplican medidas muy distintas que en otros países, siendo que esto no es así, por eso aún se discute en la OMS el valor de los confinamientos. Hay muy pocos países que han logrado contener el virus en la actualidad, aunque nada garantiza que así sea en el tiempo, y claro que sería bueno ver que podemos aprender de estos, pero no nos olvidemos que el cumplimiento de las políticas es social y cultural, y no somos un gran ejemplo.

Como siempre te invito a dejar tus comentarios.

Mes rosa – No dejes que el cáncer nos gane

Durante octubre se conmemora el mes de la lucha contra el cáncer de mama, también conocido como el mes rosa. El cáncer de mama es la primera causa de muerte por tumores en mujeres, provocando 5400 muertes por año. Además representa el 32,6% del total de mujeres que enfermaron por cáncer según datos del Instituto Nacional del Cáncer (INC).

La detección temprana es fundamental, ya que los tumores de menos de 1 centímetro tienen hasta el 90% de probabilidades de curación, según se explica en la página del Ministerio de Salud. Los principales aliados hoy son la vida saludable y las visitas médicas, donde se indicaran según correspondan por edad y antecedentes estudios de diagnostico como mamografía y/o ecografía. «Algunos factores de riesgo son: los antecedentes familiares de esta enfermedad, ser mayor de 50 años, un estilo de vida sedentario, el alto consumo de grasas, el exceso de peso y el consumo excesivo de alcohol. Menos del 5% de todos los cánceres de mama están relacionados con factores genéticos que son muy determinantes» (Prevención del cáncer de mama – Ministerio de Salud).

Este año tan particular, con la pandemia, las consultas han caído junto a la cantidad de estudios y cirugías realizadas. En el mundo, se calcula que generará un aumento de muertes por los 10 próximos años. Según las capacidad de atenciones y pruebas realizadas (limitada por la oferta de servicio) podrá aumentar entre 0,13 y 2,35 muertes cada 100.000 mujeres.

Les dejo un grupo de artículos para concienciar y profundizar. Además le sumé un artículo sobre el impacto económico y como afecta a la población más joven.

Para cerrar, una pequeña reflexión. El cancer de mama viene bajando en los últimos años en forma sostenida. Sin embargo, con una correcta prevención y detección podemos bajar aún más. En épocas de Covid-19, no te dejes ganar por el temor, acércate al centro de salud más cercano y hacete los estudios. Es por vos….

La pobreza y el escenario post Covid-19

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) presentó la actualización del índice de pobreza. Con un incremento de 5,5 puntos porcentuales respecto de igual período de 2019, la pobreza se ubicó en 40,9% para el fin del primer semestre. Vale resaltar que NOA y Gran Buenos Aires tiene los aglomerados urbanos más afectados del país.

La pandemia, y las políticas para contenerla, ha sido disparador de pobreza. No solo en Argentina, sino en el mundo ha provocado desempleo y caída económica. Sin embargo, la posibilidad de recuperación será muy distinta para los países ricos y pobres. Las consecuencias en Latinoamérica y el Caribe serán muy graves en términos sociales, y como consecuencia directa en la salud de la población.

«…la CEPAL estima una contracción del PIB regional de -9,1% para 2020 y un aumento del desempleo de 5,4 puntos porcentuales hasta alcanzar al 13,5%. El número de personas en situación de pobreza se incrementará en 45,4 millones en 2020, con lo que el total de personas en esa condición pasaría de 185,5 millones en 2019 a 231 millones en 2020, cifra que representa el 37,3% de la población latinoamericana y caribeña. Más de 2,7 millones de empresas formales, 2,6 de las cuales son microempresas, se verán obligadas a cerrar, lo que dejará a 8 millones de personas más sin trabajo formal.»

CEPAL – 23 de septiembre 2020

Te dejo unos artículos de diversos medios que te recomiendo para profundizar en el tema.

Esta situación me genera algunas reflexiones que me gustaría compartirte.

Primero, la Argentina sufre un problema de pobreza estructural, no solo un problema temporal a causa de la pandemia. Durante años todos los gobiernos han encarado la pobreza en forma coyuntural, atacando las consecuencias y no las causas. Estas políticas, pensandas para obtener resultados cortoplacistas, fallan ante las turbulencias del entorno, generando aún más pobres. La única solución real es de largo plazo.

Segundo, en los últimos 20 años, el piso mínimo de pobreza escaló y se instaló en los 25 puntos porcentuales, resultado de la crisis generada durante la década del noventa. Es altamente probable, que superada la pandemia, la pobreza comience a bajar, sin embargo, sin políticas que generen inversión productiva y empleo, el piso de pobreza quedará más alto, convirtiéndose en pobreza estructural.

Por ultimo, hemos naturalizado la pobreza. La hemos naturalizado a tal punto, que hoy uno de cada dos chicos son pobres y poca importancia le da la sociedad. Claramente, las principales problemáticas que ocupa la agenda de medios y las discusiones políticas lejos está de buscar soluciones reales y factibles a esta problemática.

El futuro del país depende de las políticas que se tomen durante y post pandemia. No ocuparse inmediatamente de la pobreza condenará a nuevas generaciones. ¿Vos que pensas? ¿Se puede hacer algo?

Eficiencia y equidad para mitigar las pandemias

Hace ya casi cinco décadas que se ha demostrado que gastar más no garantiza mejores resultados en salud. Consecuentemente, un tema que central en las discusiones de la Economía de la Salud es la eficiencia y equidad de los sistemas de salud para garantizar mejores resultados. A la luz de la pandemia, los primeros resultados demuestran, una vez más, la necesidad de un manejo eficiente y transparente de los recursos, como así también, la importancia de un estado rector que lidere una estrategia de accesibilidad universal.

Pensar en términos de eficiencia en salud no es sencillo. Técnicamente, desde la economía son mercados imperfectos e ineficientes. Sumado a esto, en Argentina, no hay objetivos explícitos y cuantificables que se correlacionen con presupuestos y programas para medir su eficiencia. De todos modos, la eficiencia se puede medir en función de los recursos productivos en salud (presupuesto, capital humano y tecnologías) y los resultados obtenidos por el sistema, comparando con otros países o entre provincias (teniendo en cuenta las dificultades comparativas). En ese aspecto, Argentina invierte a muchos recursos pero no logramos resultados similares que otros países que invierten en forma similar.

En cuanto a la equidad, desde hace muchos años que la OMS, insta a que los países aumenten la inversión pública al 6% del PBI en salud para lograr una cobertura universal, mejorando la equidad total del sistema. A pesar de las recomendaciones, la inversión pública está lejos en la mayoría de los países, y el gasto de bolsillo, siendo aquellos pagos realizados directamente por la personas para recibir atención o medicamentos, sigue siendo muy alto. Según la OMS, «Una consecuencia de ello es que cada año 100 millones de personas se ven sumidas en la pobreza extrema.» En Argentina, el gasto en el sector público ronda el 3% del PBI.

Antes de continuar, dejo material diverso para profundizar el análisis.

Argentina tiene un sistema fragmentado con tres subsectores (publico, seguridad social y privado) que han se han expandido a lo largo la historia para dar respuesta a distintas necesidades de la población. Muchas veces se ha sugerido eliminar alguna de estas para mejorar la eficiencia o equidad del sistema. Creo que esto no es viable (ni social, política, económica o sanitariamente) y plantearlo es absurdo. Por lo tanto, debemos buscar alternativas de colaboración entre los sectores, con un estado firme que fije el rumbo del sistema, y regule en tal sentido. Cabe recordar que tenemos una ley que regula el «Sistema Nacional del Seguro de Salud» que incluye a todos la población desde 1989 y al día de hoy funciona en forma parcial.

Como reflexión final, afirmo que el sector público debe crecer si se quiere buscar mejorar la salud de su población. Argentina deberá aumentar el gasto público en salud para mejorar la equidad del sistema, apuntando principalmente hacia los problemas estructurales que hacen que el sistema sea ineficiente e inequitativo. Debe garantizar recurso humanos en el norte del país, a través de un sistema real de incentivos y capacitación continua. Asimismo debe garantizar la accesibilidad, a través de asegurar los insumos y equipamiento necesario, generando redes de complejidad creciente, pero a la vez garantizando la educación y alimentación como primeras barreras hacia la salud. Todo esto bajo un sistema de control que garantice la transparencia de los recursos. De otra manera, cada pandemia, epidemia o enfermedad que intentemos enfrentar, tendrá un costo muy alto desde lo económico como lo social.

Como siempre te pido tu opinión en los comentarios. Un saludo y nos leemos.

PD: Agradezco la Colaboración de Diego R. que me inspiró para armar esta entrada

La ciencia de la no ciencia

El Covid-19 había generado una admiración de la sociedad hacia las ciencias médicas y biológicas. Desde los aplausos en los balcones hasta la esperanza de una vacuna salvadora, vistió médicos e investigadores como héroes. Pero el tiempo pasó, los aplausos se acabaron y las dudas sobre las investigaciones y políticas sanitarias aparecieron. Analizando las causas, he planteado una hipótesis que consta de tres partes. La primera, la incomprensión de los tiempos y procesos científicos. La segunda, la excesiva cantidad de información. La tercera, y tal vez la más relevante, es que la política y la economía volvieron a ganar la agenda pública.

Para entender el primer punto, les acerco dos textos muy interesantes que plantean que los tiempos científicos son demasiado extenso para el inconsciente colectivo, exigiendo inmediatez de respuesta y, a la vez, seguridad y eficacia cien por ciento. Incluso plantean que cuales son las contradicciones propias y ajenas, como un paradigma reinante que cambia de un día para otro y lo que damos por cierto en un rato pasa a ser totalmente falso.

En directa relación con el primer punto, esta el sobre exceso de información a la que la población es expuesta. No siempre tratada por periodistas especializados en ciencia y con mucha fake news circulando, no es solo un problema de cantidad sino también la calidad. Les dejo el link de mi entrada Las noticias falsas sobre el coronavirus y su impacto social, donde además encontrarán la lectura recomendada como siempre.

El ultimo punto es tal vez el más difícil de explicar. Las necesidades económicas en Argentina y Latinoamérica caracterizadas por sus economías estructuralmente frágiles, donde una gran parte de la economía es informal, generan una necesidad en la población de circulación. La mala administración de las cuarentenas ocasionaron cortocircuitos y problemas a los que se sumaron los conflictos políticos. Las políticas sanitarias se mezclaron con políticas partidarias y el debate cambio su eje. Parte de la población comenzó a rechazar las políticas sanitarias influenciada por mezquindades y ventajismos políticos. El concepto de «grieta» se instaló nuevamente, derribando mucho de lo logrado, mezclando lo necesario sanitariamente con las decisiones políticas y económicas (que cada uno juzgará como malas o buenas). Te invito a leer un par de artículos sobre la situación política y su efecto en la pandemia.

¿Tenes tus hipótesis? ¿Por qué mucha gente duda de las medidas sanitarias? Me gustaría saber tu opinión.

Las empresas que se van. ¿Es por las políticas del coronavirus o por el país?

Decidir invertir en Argentina es una apuesta riesgosa. Un mercado emergente que es prometedor de grandes ganancias en poco tiempo. Pero con problemas estructurales de base que impide pensar en el largo plazo. Desde la histórica restricción externa (demandamos más dolares de los que podemos generar) hasta los nueve default (de distintos grados y formas). Desde la evasión fiscal (40% de economía ilegal) hasta la insólita presión fiscal y costos laborales. Sumado a estos problemas nos llegó el desafío del COVID-19, con la mayor crisis económica mundial, una caída del consumo histórica y la caída del comercio internacional.

Se dice que la pandemia saca lo mejor y lo peor de cada uno, y así también saca lo mejor y peor de un pais. Argentina, sigue con políticas económicas errantes, por un lado logrando evitar un default casi inevitable y haciendo un gran esfuerzo con la IFE y el ATP, y por el otro, con señales confusas para las empresas, sin un plan económico concreto y con más y nuevas restricciones. Por otro lado, debemos sumar problemas como la inseguridad física e inseguridad jurídica, donde los jueces son nombrados a dedo sin los debidos procesos y a conveniencia de los políticos de turno.

Entonces acá entra mi pregunta, las multinacionales que se van del país, ¿Son por las políticas de la pandemia o por la Argentina? Notase que cambié la pregunta, hablo de multinacionales. Y no fue sin intención. Las inversiones de multinacionales tienen una lógica distintas a las empresas de origen local, que lamentablemente se van (eufemismo para decir que funden y/o cierran) por la coyuntura del Covid-19 y las políticas para contenerlo. La coyuntura puede acelerar un proceso, pero las decisiones de estas empresas se suman a las políticas y rumbos económicos fijados de mediano y largo plazo.

Te dejo un par de artículos para leer que nos ayuda a entender estar realidades.

Como habitualmente hago quiero dejar algunas reflexiones. Primera que, como todos sabemos, no se puede gastar más de lo que se tiene. Sino a la corta o a la larga lo pagas (con inflación, devaluación y pobreza). Entonces debemos decidir que hacer con los pocos dólares que tenemos (que demanda se prioriza, ajustando por cantidad o valor) o cuanto va a gastar el estado y en qué. Esto debe ser una política de estado y no de gobierno. Segundo, la estrategia económica actual de restricción ya nos fracasó como también las políticas ortodoxas de mercados. Debemos buscar alternativas únicas para un país que es pobre (en sentido económico y social) pero no esta decidido a aceptarlo.

Argentina es un país muy especial. Nos levantamos a la mañana pensando en la problemática del cierre de empresas y nos acostamos con una nueva traba a la compra de dolares. Creemos que el país se soluciona fácil cada vez que nos juntamos con amigos, pero no nos ponemos de acuerdo como hacerlo. Nos enojamos por las políticas de restricciones para evitar la circulación del virus pero nos quejamos de la cantidad de infectados. En definitiva, las politcas reflejan nuestra propia idiosincrasia y los políticos no son ni más ni menos que nuestra representación como sociedad. Vos que pensas ¿son las políticas del Covid-19 o es la Argentina?

Protesta y coparticipación. ¿Alcanza para todos?

En medio de una semana complicada por el Covid-19, surgió la demanda de la policía bonaerense, cuya solución llegó mediante decreto disminuyendo la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires para transferirla a la Provincia de Buenos Aires. Más allá de las formas y las chicanas políticas (no me interesa meterme en temas partidarios) ha quedada abierta nuevamente la discusión sobre la coparticipación. Te invito a explorar un poco la historia y algunas historias alrededor de esta.

La misma comenzó en 1935 cuando la Nación y las provincias se pusieron de acuerdo para evitar el doble imposición. Se estableció una distribución primaria, cuanto le corresponde a la Nación y cuanto a las provincias, y una distribución secundaria, donde se estableció el criterio como repartir el dinero entre las provincias. Estos criterios incluían la cantidad de población, al gasto provincial total, los recursos totales de la provincia (antes de la implementación del sistema) y un porcentaje a distribuir en forma igualitaria entre las provincias. A lo largo del tiempo los porcentajes de la distribución primaria variaron al igual que los criterios de distribución secundaria, entre los que se incluyeron criterios como brecha en el desarrollo de las provincias (calculado por un índice que incorporaba la calidad de la vivienda, la educación y la cantidad de automóviles por habitante) y dispersión poblacional.

En 1988 se establece la Ley Nº 23.548, que define el sistema de coparticipación que rige en la actualidad, donde se establece una distribución primaria del 42,34% para la Nación y del 54,36% para las provincias, considerando un 2% para la recuperación del nivel relativo de desarrollo de las provincias más atrasadas, y un 1% para fondo de Adelantos del Tesoro Nacional (un fondo de auxilio que maneja la Nación para ayudar a las provincias). En la misma, se dispone para la distribución secundaria tres criterios : la población total de cada provincia, la densidad de población y la brecha de desarrollo. Con la reforma constitucional de 1994, se establece que para 1996 la Argentina debe establecer una nueva ley de coparticipación, donde otras cosas, debe incorporar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a Tierra del Fuego dentro de la coparticipación. Al día de hoy, no se estableció la nueva ley, y ambos distritos quedan afuera, siendo importante para el actual conflicto, dado que habitualmente la coparticiación se retoca por decreto. El Decreto No. 705/2003 dispuso que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recibiera un 1,4% de los fondos coparticipables, cediéndolos de la parte que le correspondía a la Nación. En 2016, el entonces presidente Macri, llevo la coparticipación del 1.4% al 3,75%, mediante esta modalidad, siendo la explicación el traspaso de la Policía Federal. En 2018, bajó 0,25% para ubicarlo en 3,5%, también por decreto.  Esta semana, el presidente Fernández sancionó un nuevo decreto asignando a la CABA un porcentaje del 2,32%, argumentando que el traspaso de la Policía Federal no es mayor a un punto porcentual. Ante el planteo de la Ciudad de Buenos Aires, y sobre la legalidad del asunto deberá decidir la Corte Suprema de Justicia. Te recomiendo leer los siguientes artículos para que comprendas mejor que deberán discutir los jueces del máximo tribunal.  

Te quiero dejar esta historia interesante. Fue en 1988 cuando la negociación por la coparticiación queda marcada por la interna peronista entre Cafiero y Menem. El, entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, acepta un recorte de 8 puntos para su provincia. Los seguidores de Menem, acusaron al mismo Cafiero de intercambiar estos puntos por apoyo en su carrera en las internas, que, de todos modos, finalmente pierde. La versión oficial indica que fue un incentivo para las provincias del norte, buscando un mejor desarrollo y evitar la migración hacia la Provincia de Buenos Aires, objetivo que nunca se logró.

Más allá de la discusión política, queda mucho para reflexionar. ¿Estuvo bien la policía? ¿Qué pasará con el resto de los trabajadores de la Provincia que también ganan muy poco? ¿Qué pasa si esto ocurre en otra provincia del país? ¿Y si ocurre en CABA? ¿Qué hicieron por 24 años (1996 – 2020) nuestros diputados y senadores? ¿Es equitativo la coparticipación actual? ¿Alcanza lo recaudado? Muchas preguntas surgen a partir del problema de la Provincia y la solución brindada por Nación. Te despido y como siempre espero tu opinión.