En medio de una semana complicada por el Covid-19, surgió la demanda de la policía bonaerense, cuya solución llegó mediante decreto disminuyendo la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires para transferirla a la Provincia de Buenos Aires. Más allá de las formas y las chicanas políticas (no me interesa meterme en temas partidarios) ha quedada abierta nuevamente la discusión sobre la coparticipación. Te invito a explorar un poco la historia y algunas historias alrededor de esta.
La misma comenzó en 1935 cuando la Nación y las provincias se pusieron de acuerdo para evitar el doble imposición. Se estableció una distribución primaria, cuanto le corresponde a la Nación y cuanto a las provincias, y una distribución secundaria, donde se estableció el criterio como repartir el dinero entre las provincias. Estos criterios incluían la cantidad de población, al gasto provincial total, los recursos totales de la provincia (antes de la implementación del sistema) y un porcentaje a distribuir en forma igualitaria entre las provincias. A lo largo del tiempo los porcentajes de la distribución primaria variaron al igual que los criterios de distribución secundaria, entre los que se incluyeron criterios como brecha en el desarrollo de las provincias (calculado por un índice que incorporaba la calidad de la vivienda, la educación y la cantidad de automóviles por habitante) y dispersión poblacional.
En 1988 se establece la Ley Nº 23.548, que define el sistema de coparticipación que rige en la actualidad, donde se establece una distribución primaria del 42,34% para la Nación y del 54,36% para las provincias, considerando un 2% para la recuperación del nivel relativo de desarrollo de las provincias más atrasadas, y un 1% para fondo de Adelantos del Tesoro Nacional (un fondo de auxilio que maneja la Nación para ayudar a las provincias). En la misma, se dispone para la distribución secundaria tres criterios : la población total de cada provincia, la densidad de población y la brecha de desarrollo. Con la reforma constitucional de 1994, se establece que para 1996 la Argentina debe establecer una nueva ley de coparticipación, donde otras cosas, debe incorporar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a Tierra del Fuego dentro de la coparticipación. Al día de hoy, no se estableció la nueva ley, y ambos distritos quedan afuera, siendo importante para el actual conflicto, dado que habitualmente la coparticiación se retoca por decreto. El Decreto No. 705/2003 dispuso que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recibiera un 1,4% de los fondos coparticipables, cediéndolos de la parte que le correspondía a la Nación. En 2016, el entonces presidente Macri, llevo la coparticipación del 1.4% al 3,75%, mediante esta modalidad, siendo la explicación el traspaso de la Policía Federal. En 2018, bajó 0,25% para ubicarlo en 3,5%, también por decreto. Esta semana, el presidente Fernández sancionó un nuevo decreto asignando a la CABA un porcentaje del 2,32%, argumentando que el traspaso de la Policía Federal no es mayor a un punto porcentual. Ante el planteo de la Ciudad de Buenos Aires, y sobre la legalidad del asunto deberá decidir la Corte Suprema de Justicia. Te recomiendo leer los siguientes artículos para que comprendas mejor que deberán discutir los jueces del máximo tribunal.
- ¿Es constitucional el decreto que le quita un punto de coparticipacion a CABA?
- Una medida imprudente que contradice el espíritu de la Constitución
- Coparticipacion: la Provincia recibe por habitante menos ingresos que CABA
- De dónde sale el punto de coparticipación que pasa de CABA a Buenos Aires
- Como se reparte la coparticipacion federal: cuanto va a cada provincia y que impuestos abarca
Te quiero dejar esta historia interesante. Fue en 1988 cuando la negociación por la coparticiación queda marcada por la interna peronista entre Cafiero y Menem. El, entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, acepta un recorte de 8 puntos para su provincia. Los seguidores de Menem, acusaron al mismo Cafiero de intercambiar estos puntos por apoyo en su carrera en las internas, que, de todos modos, finalmente pierde. La versión oficial indica que fue un incentivo para las provincias del norte, buscando un mejor desarrollo y evitar la migración hacia la Provincia de Buenos Aires, objetivo que nunca se logró.
Más allá de la discusión política, queda mucho para reflexionar. ¿Estuvo bien la policía? ¿Qué pasará con el resto de los trabajadores de la Provincia que también ganan muy poco? ¿Qué pasa si esto ocurre en otra provincia del país? ¿Y si ocurre en CABA? ¿Qué hicieron por 24 años (1996 – 2020) nuestros diputados y senadores? ¿Es equitativo la coparticipación actual? ¿Alcanza lo recaudado? Muchas preguntas surgen a partir del problema de la Provincia y la solución brindada por Nación. Te despido y como siempre espero tu opinión.



