Desde hace años que la maternidad en el mundo está a la baja, con mayor impacto en países/ciudades de mayores ingresos. Entre las causas se destacan la incertidumbre económica, la postergación del embarazo y la visión negativa del futuro. Las tasas de natalidad (nacimientos cada mil habitantes en un año) y fecundidad (número de hijos por mujer en edad fértil) se correlacionan directamente con la pobreza, a mayor pobreza más alta las tasas. Esto es grave a corto y mediano plazo.

El impacto del Covid-19
Contrariamente a lo que se preveía, las tasas de natalidad y fecundidad ha alcanzado, en el 2020, un punto negativo histórico con caídas de hasta 20% interanual. Con los confinamientos se creyó que aumentarían los embarazos, sin embargo, ocurrió lo contrario. «Según un artículo del diario francés Le Monde, el miedo a un futuro incierto y las repercusiones económicas de la crisis serían las principales razones para este descenso de la natalidad»1. También se destaca el impacto emocional, tal como expreso la licenciada en Psicología María Villamil en Infobae el 10 de mayo de este año. “Cuando hablamos de impacto emocional, nos referimos a la incertidumbre que generó el pensar traer un hijo al mundo en este contexto, los miedos relacionados a enfermarse durante el embarazo, parir en un hospital donde hay personas contagiadas, tener un bebé pensando en la posibilidad de enfermarse, etc”2
Un punto interesante para destacar es el rol de los programas de planificación familiar y la entrega de anticonceptivos. También el empoderamiento de la mujer y la conciencia sobre su cuerpo y embarazo. Sin embargo, en un informe de los institutos de demografía de la Universidad de Viena (Austria) y Max-Planck (Alemania) se destaca el aumento de embarazos no planificados en el mundo a causa de la pandemia. Habrá que contrastar en Argentina cuando estén disponible los datos, poniendo un ojo particularmente en este aspecto. Es probable que haya existido una dificultad para acceder a métodos anticonceptivos, especialmente para aquellos que dependían de hospitales y visitas físicas para las recetas y entregas.
Las sociedades ricas parecen suicidarse
Más allá de la pandemia, la tendencia hacia la baja en la maternidad tiene consecuencias en las sociedades generales. Dado cada año nacen menos lactantes, y la longevidad se prolonga, estamos yendo hacia un mundo envejecido y con una tasa de crecimiento (diferencia entre el número de nacimientos y el número de defunciones de una población en un año) cada vez menor. Varias de las sociedades más desarrolladas y ricas, incluso, tienen tasa de crecimiento negativas. Las explicaciones aún más son profundas de las expuestas y encuentran sus raíces en la piscología, economía, sociología y filosofía. Parecería ir en contra del instinto de supervivencia como especie, llevando a las sociedades desarrolladas a su desaparición, o, al menos, como se puede observar en la actualidad, a su transformación cultural ante la necesidad de inmigración (efecto similar al causado con la expansión europea de los siglos XV al XIX)

Como contrapartida, aún con este decrecimiento, el aumento de la población global es elevado y se prevé que a mediados de siglo seremos ya 10.000 millones de habitantes en la Tierra3. El problema es que, la gran mayoría, nacerán en países con pocos recursos, bajos niveles de educación y muy pocas oportunidades de desarrollo. Este es otro desafío más para las políticas y la salud pública.
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1 Caída de la natalidad mundial por la pandemia de Covid-19
2 ¿La pandemia provocó un descenso en la natalidad? 3 La natalidad en el mundo: madres más mayores y menos prolíficas

