A propósito de los recientes dichos de la Vicepresidente de Argentina la Dra. Cristina Fernández acerca de la necesidad de reformar integralmente el sistema de salud, surgen las preguntas acerca de la necesidad y relacionadas a la oportunidad. Las respuestas son más complejas de lo que parecería ser.
Necesidad
Desde un punto de vista técnico el sistema de salud argentino urge de una reforma. Para comenzar, la fragmentación entre los subsistemas (público, privado y de la seguridad social ) y dentro del cada uno de ellos, hace que nuestro sistema no brinde los mismos derechos para todos. Otras consecuencias son la falta de gobernanza y la duplicación de gastos y aportes. Es decir, rápidamente encontramos problemas de equidad, eficiencia y sustentabilidad.
Analizando principales problemas sectoriales encontramos en la seguridad social: la ruptura de la solidaridad de la obras sociales nacionales con las reformas introducidas en los´90; la inviabilidad actuarial para cubrir riesgos de muchas obras sociales por la baja cantidad de afiliados; la inviabilidad actuarial del INSSJP agrupando a las personas con mayor riesgo en lugar de dispersarlo; la cobertura de las ART fuera de la orbita de salud; entre otros. El subsector público presenta serios problemas de eficiencia en el manejo de recursos físicos y humanos, problemas de obsolescencia tecnológica, problemas de distribución de profesionales a lo largo y ancho del país, grandes demoras y colas, etc. Finalmente, el sector privado tiene un serio problema de financiamiento (tanto prepagos como prestadores) y presenta problemas de sustentabilidad.
Por último, es necesario una ley que determinen los roles y responsabilidades de los financiadores, el estado y los prestadores públicos y privados. Una ley que adhieran todas las provincias y permita establecer un plan estratégico de salud con todos los actores alineados al los mismos objetivos centrales.
Oportunidad
El covid-19 desnudo nuestra mayores debilidades, exponiendo nuestras ineficiencias e inequidades. Los desafíos a futuro son aún mayores, con nuevas pandemias latentes, problemas ambientales, envejecimiento poblacional y avances de la medicina (y sus costos). Hace años que salud no estaba en la agenda política, por lo que hace a la gran oportunidad para generar la tan esperada reforma del sector.
Sin embargo, se presentan dos temas muy fundamentales que se entrelazan. El primero es que está comprobado que las reformas en salud deben involucrar a la población. Hasta hace poco, las encuestas mostraban que los problemas de salud no eran un tópico de gran importancia para la sociedad, que se mostraba, a pesar de los problemas, bastante conforme con su cobertura, independientemente del sector en el que se atendían. La aceptación social será fundamental para el éxito del proyecto que se quiera implementar. Por otro lado, es indispensable el compromiso de una reforma de estado y no de partidos. De nada servirá introducir modificaciones que el próximo gobierno de turno derogue y vuelva todo para atrás. Es por eso que me hago una y mil veces esta pregunta, ¿es el momento de iniciar una reforma? La grieta, una vez más, genera la falta de viabilidad de una reforma necesaria. Vos, ¿qué opinas?

